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Black Friday

Después de un día duro y ajetreado no hay mejor reconstituyente que un baño relajante, bien calentito si es invierno o fresquito si hace calor.

Los baños con sales son apreciados desde la antigüedad y es que las sales, aportan al baño, minerales y otros elementos como magnesio o zinc que hacen de éste, una buena terapia que relaja, calma el ánimo y libera la tensión de nuestros músculos.

Las sales de baño favorecen la renovación de la piel y ejercen un efecto desintoxicante en las células superficiales de ésta. Provocan un proceso llamado osmosis por el cual la superficie de nuestra piel absorbe los minerales de la sal en forma de iones provocando una renovación de los mismos en nuestro organismo. Es una terapia muy recomendable para todo tipo de personas pero en especial para personas que padecen reumatismo, psoriasis, dolores musculares, insomnio, entre otros.

No se recomiendan en personas con problemas circulatorios.

Cuando realizamos un baño con sales no es necesario usar jabón, ya que éstas ejercen una acción de limpieza profunda y suave exfoliación.

Las sales de baño más utilizadas son las procedentes del Mar Muerto.