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Unos de los ingredientes estrella de la cosmética natural son sin duda alguna los aceites vegetales y los aceites esenciales.

Nos proporcionan múltiples beneficios en el cuidado tanto de nuestra piel como del cabello. Pero aunque su nombre sea muy parecido son compuestos totalmente distintos y sus formas de uso también.

A lo largo de la historia de la humanidad, las grandes civilizaciones han usado el poder curativo de las plantas para restablecer el equilibrio y la salud. Al poseer una gran concentración de principios activos, antioxidante y vitaminas, los aceites vegetales y naturales tienen una perfecta capacidad terapéutica, con el añadido de no contener sustancias sintéticas.

Pero ¿qué diferencia existe entre estos dos tipos de aceites?

Los aceites esenciales son sustancias orgánicas volátiles que se extraen de diferentes partes de una planta: las hojas, las flores, el fruto, etc… Poseen una composición química compleja con diferentes elementos pudiendo tener hasta más de doscientos, que en conjunto poseen una sinergia mayor que por separado. Su concentración es muy elevada por lo que se comercializan en botes pequeños ya que para extraer una pequeña parte de aceite esencial se necesitan grandes cantidades de una parte determinada de la planta. Debido a su alta concentración deben ser utilizados con precaución y en cantidades muy pequeñas, administrándolos en gotas. Provienen de especies de plantas medicinales con propiedades terapéuticas y su consistencia es más parecida al agua que al aceite. Los aceites esenciales poseen muchas propiedades pero en mayor o menor medida, la mayoría comparten características como ser antibacterianos, fungicidas, regeneradores celulares, cicatrizantes o inmunoestimuladores entre otras.

Por regla general no se pueden utilizar de forma directa en la piel, sino que deben diluirse en un elemento portador como un aceite vegetal, una crema o arcillas.

Aceites esenciales muy utilizados son el árbol del Té por sus propiedades antisépticas, muy utilizado para tratar el acné y regular la grasa, el de geranio como regulador celular y antiedad o el de lavanda que se utiliza mucho para potenciar los efectos de todos los demás y como sedante y relajante.

Para obtenerlos se utilizan diversos métodos de extracción, que en muchos casos, dependerá de la parte de la planta de la que se extraiga: destilación por vapor, expresión, maceración o extracción con ingredientes volátiles.

Los aceite vegetales provienen de frutos y semillas oleaginosos, se comercializan en recipientes mucho mayores y no hay que tener la precaución al utilizarlos que hay que tener con los aceites esenciales. Se extraen por un proceso de presión en frío, en el que se prensa el fruto o la semilla para obtenerlo, para que conserven todas sus cualidades. Sin embargo, cuando se realiza por grandes fabricantes se utilizan disolventes y prensas con temperaturas superiores a los 45 grados (para obtener mayor cantidad de aceite de la extracción) que eliminan sus principales valores terapéuticos y medicinales. Su riqueza en vitaminas, grasa poliinsaturadas y oligoelementos, así como su capacidad para hidratar y nutrir, los convierte en una auténtica joya de la belleza.

Aunque tengan una consistencia oleaginosa no necesariamente son contraproducentes para utilizar en pieles grasa. Muchos aceites vegetales poseen la capacidad de equilibrar la producción de grasa.

Si antes de aplicar el aceite humedecemos un poco la piel, no resultará mucho más fácil extenderlo.

Los aceites más utilizados en cosmética son el aceite de Argan, considerado como oro líquido, el aceite de rosa mosqueta por sus grandes propiedades regenerantes, o el de coco, que posee un gran poder de hidratación y nutrición.